Meditación Vipassana: Mi experiencia

Hace escasos días hice un curso de meditación Vipassana, ¿y qué es eso?

Consiste en pasar 10 días encerrado sin poder hablar ni comunicarte gestualmente dedicando casi todas las horas del día a meditar utilizando la técnica Vipassana, según cuentan es la técnica pura que perfeccionó y enseñó a toda la India el buda Siddharta hace 2600 años.

Pasado los años la técnica se perdió pero se mantuvo viva en un pequeño monasterio de Birmania, 2500 años después un hombre llamado Goenka, empresario de gran riqueza y con dolores de cabeza probó la técnica, al segundo día quiso marcharse, pero le pidieron un día más, aceptó, consiguió terminar el curso y cambió su vida para siempre, se dedicó a enseñar Vipassana en Birmania hasta que un día viajó a la India para hacer un curso a amigos, después le pidieron otro curso, y otro, y otro y así volvió el Vipassana a la India y más tarde se extendió por todo el mundo, actualmente hay más de 100 centros donde se puede hacer Vipassana repartidos en USA, Europa, etc, curiosamente Goenka murió la misma semana que yo estaba haciendo el curso en Barcelona escuchando su voz cada día, porque estos cursos escuchas su voz explicándote como avanzar en la técnica.

Y ahora que he hecho el curso de 10 días puedo asegurar que es una técnica ¡increíble! Recomiendo que la hagáis, van a ser de los 10 días más sanos y beneficiosos de vuestra vida.

Voy a escribir mi experiencia día por día, si decidís hacer Vipassana no esperéis sentir lo mismo que yo, cada uno es un mundo diferente, depende de tu interior, valor y vivencias vivirás el Vipassana de manera muy diferente, nadie lo vive igual y si buscaras vivir las mismas experiencias que otros, la técnica no funcionará, tienes que vivir tu propia experiencia, por eso también es recomendable que si vas a hacer el curso pronto no leas mi experiencia ni la de nadie porque te puede influir, es mejor ir lo más puro posible.

No son 10 días de relax, son 10 días duros, de mucho trabajo mental y físico, pero nunca habrás trabajado tanto como aquí lo haces para el bien de ti mismo y de todos.

Es una técnica de meditación, no tiene nada que ver con religión ni ritos ni sectas, es una técnica, nada más, como quien aprende una técnica para correr 10km aquí aprendes una técnica muy sencilla para gestionar mejor que nunca tus sensaciones y tu mente, pero que al practicarla te hace profundizar dentro de ti, de tus vivencias y pensamientos con tanta intensidad que es difícil explicar en palabras.

Dadle una oportunidad.

¿Es complicada la técnica?

Es muy simple, solo tienes que respirar, sin importar como lo hagas, debes respirar de manera natural, y estar concentrado en un punto de tu cuerpo, al inicio en la nariz, sentir como el aire entra y sale, nada más. Esto tan sencillo combinado con los 10 días sin comunicación te hará viajar en tu mente a rincones insospechados.

¿Por qué 10 días con tantas restricciones?

Un ejemplo, si tienes el estómago lleno de comida y quieres vaciarlo para quitar cualquier trozo de comida malo o simplemente para hacer una limpieza, necesitas dejar de comer por un tiempo, una vez está vacío ya puedes volver a comer, pues lo mismo con la mente, para sacar todas las impurezas que tengas necesitas no poner nuevas cosas, así que debes estar en un ambiente donde nada sea nuevo, donde no tengas nueva información y así vaya saliendo todo lo viejo. Por eso se necesitan mínimo 10 días, los 3 primeros días ya podrás vivir esta sensación de vaciar tu mente y es alucinante.

¿Por qué decidí hacer Vipassana?

Desde pequeño estoy vinculado a técnicas de meditación y relajación, hace muchos años hice un curso de taichi donde me enseñaron a meditar pero de una manera muy diferente al Vipassana, con la técnica de taichi meditaba con los ojos abiertos y con 10 minutos era suficiente, siguiendo una respiración concreta y dejando pasar los pensamientos sin necesidad de estar concentrado en nada, eso produce una relajación en tu cuerpo y mente, en Vipassana en cambio estás en plena tensión por la concentración que necesitas mantener durante 1 hora.

Hace años que de vez en cuando practicaba la meditación y la recomendaba a amigos y amigas, sobre todo a amigas, alguna vez cuando conozco alguna mujer muy nerviosa le digo:

– ¿te cuesta llegar al orgasmo verdad?
– (me miran con cara de sorprendidas) sí, ¿Cómo lo sabes?
– eres muy nerviosa, tu mente está en todas partes menos en el orgasmo, te recomiendo hacer meditación te ayudará a calmarte y poder llegar así más fácilmente al orgasmo.
– ui! ¡pero para mi es imposible estar quieta meditando!
– Pues el día que lo consigas disfrutarás antes de los orgasmos.

Como veis, para mi la meditación no es nada espiritual es un técnica que te puede ir bien incluso para llegar al orgasmo. Incluso leí el libro el hombre multiorgásmico y siguiendo sus técnicas de respiración llegué, con toda mi sorpresa, poner erecto el miembro solo con la combinación de los músculos y la respiración sin necesidad de pensar en sexo, así que mi mente como podéis ver está muy abierta a probar todo tipo de técnicas de relajación, etc, cuando escuché la meditación Vipassana, era una técnica más que parecía muy potente.

Conocí Vipassana haciendo Buscando Historias, en Shanghai conocí a un indio que nos dio alojamiento en su casa, es un empresario muy bien posicionado que dedica su vida al trabajo, nos hicimos amigos, pasados unos meses nos volvimos a ver en Bangkok y me dijo que haría Vipassana,

-¿Vipassana?¿Qué es eso?
-Es un técnica de meditación que debes practicar estando 10 días encerrado sin poder hablar.
-¡¿De verdad?!! Me parece increíble, quiero hacerlo, quiero ver como reacciona mi mente, ¿dónde lo hacen? ¿Cuánto cuesta?
-Yo lo haré en Hong Kong pero hay cursos en todo el mundo, mira en esta web están los cursos, y no cuesta nada, es gratis, si consigues estar los 10 días puedes hacer una donación pero eres libre de no hacerla.
-¿Viven de donaciones y están en todo el mundo? Pues debe funcionar muy bien porque la gente sino no daría dinero. ¿Conoces alguien que lo haya hecho?
-Sí, mi hermano, varias veces.
-¿Y lo ves diferente cuando sale del curso?
-Sí, sale más centrado.
-Me encanta, quiero hacerlo, me irá muy bien.

Luego conocí a más personas que lo habían hecho y todos me hablaban maravillas, menos alguno que no consiguió terminar, pero si decides hacerlo debes terminar el curso pase lo que pase, sino sería como salir del mecánico sin terminar de poner la rueda, casi sin aceite, sucio… será peor que aguantar, cuando llegas al último día todo ese esfuerzo desaparece y te sientes muy feliz.

En mi caso no fui a hacer Vipassana para ser más feliz, yo siento que ya soy feliz, siempre digo que feliz es quien acepta lo que tiene y lo que es en el presente, pero conseguir aceptar este presente a veces no es fácil, y curiosamente Vipassana es la técnica que en caso de tener un presente muy duro de aceptar te da las herramientas para aceptarlo y poder seguir viviendo y mejorando.

Pero cuando haces el curso, al tercer día Goenka te dice que eres un desdichado, tu y todos, que la vida es desdichada, vamos a morir un día y aquí te enseñaremos como no ser desdichado, este comentario te puede asustar, ¿esto es una secta o religión que me quiere convertir?, no, tranquilo, si no crees que seas desdichado no hagas caso a estas palabras, y simplemente haz caso a la técnica, luego más tarde te darás cuenta que a veces sí somos desdichados, ¿recuerdas esa vez que te enfadaste, o la otra que deseaste tanto algo y no lo conseguiste y te sentiste mal?, esto son desdichas, y la técnica y Goenka te intentan enseñar a que eso no ocurra más, si te funciona genial, sino pues sigue tu vida como siempre.

Mi experiencia

Estás son las palabras que más escucharás durante los 10 días: sankhāras (reacción mental), desdichado, ecuanimidad, ser feliz.

La base del Vipassana es que seamos ecuanimes (que no sintamos nada) a las sensaciones para no producir sankhāras (no reaccionar a las sensaciones), ya que al reaccionar en nuestra mente producimos deseo u odio y tanto uno como el otro a la larga te producirá infelicidad, serás desdichado, así que te enseñan la técnica del Vipassana para saber observar tus sensaciones, ser ecuánime a ellas y así dejar de ser desdichado y poder ser feliz.

Hablando claro, cuando en nuestra vida algo va mal, nos cabreamos, pues con esta técnica no te cabreas, aceptas que va mal y aprovechas el tiempo y la serenidad para intentar solucionarlo y si algo va muy bien, la técnica te enseña a que no te hagas ilusiones, a no desear siempre ese estado porque cuando las cosas no vayan bien te desilusionarás y estarás triste. Sí, básicamente te enseña a ser una persona que aparentemente no siente nada, parece inhumano pero en realidad es más humano que animal, ya que aprendes a gestionar tus acciones, a ver a los demás con más objetividad y no juzgar por tus emociones al tener la mente más clara y no ser esclavo de apegos y sensaciones, tomas mejores decisiones y vives la vida de manera mas sana y feliz.

Pero en un curso de 10 días no esperes conseguir este equilibrio, es un curso de iniciación, luego tienes que seguir practicando cada día, y la verdad, no es nada fácil, pero solo el curso de 10 días es suficiente para que te replantees toda tu vida.

Día 0 – Sonámbulo

Llego al centro a las 17:30h, hace más de 24 horas que aún no he dormido, estuve trabajando y por mi culpa por una mala organización no pude dormir para llegar a terminar un trabajo. Así que el recuerdo de este día es nublado, te presentan al manager que es la única persona con quien podrás hablar para solucionar cualquier percance que tengas, me enseña mi cama que está en un dormitorio donde conviviremos unas 30 personas sin poder comunicarnos.

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Seguidamente nos sentamos todos en la sala de meditación donde nos ponen una grabación del maestro Goenka quien nos da la bienvenida, él junto al maestro que preside la sala nos guiarán en la técnica, aunque yo, sentado de piernas cruzadas en medio de esa sala medio oscura y esa voz calmada de fondo, me duermo, solo recuerdo llegar a la cama después del final de la charla y quedarme dormido intensamente hasta las 4 de la mañana que suena un gong.

Día 1, 2, 3: Explosión mental y física

GONG! GOOOOONG! y así nos despertamos cada día, a las 4 de la mañana para ducharnos y estar sentados en la sala de meditación a las 4:30h meditando 2 horas, a las 6:30 desayunamos, un pequeño descanso y otra vez 1 hora de meditación, pequeño descanso y otra hora de meditación, a las 11 comemos, descanso de 1 hora, algunos aprovechamos para dormir o para pasear en el bonito jardín, sentarnos o tumbarnos observando cada detalle que la naturaleza nos regala, ese sol que nos da calor, esas nubes que a veces traen tormenta, esas hormigas que tienen un imperio debajo de nuestros pies, esos árboles que nos dan cobijo, esos pájaros que se persiguen o aviones que nos recuerdan que hay un mundo allí fuera muy feroz, y otra vez a meditar, horas y horas meditando, a las 17h puedes comer una fruta y luego sigues meditando, y así pasamos el día hasta las 19h. A esta hora cada día el señor Goenka nos da una charla (grabada) de 1 hora y 20 minutos más o menos explicando la teória del Vipassana, contándonos historietas y pensamientos personales, al terminar los 10 días habremos escuchado un total de unas 12 horas, así dicho de golpe nadie en su sano juicio pasaría 12 horas escuchando a un hombre sin poder contestarle, pero al estar todo el día meditando sin poder hablar, a las 19h te apetece escuchar esa hora y poco más de charla, es un pequeño respiro.

Estas son las palabras que puedes llegar a sentir escuchando los monólogos del señor Goenka:

Curiosidad
aburrimiento
pesadez
bromista
sabio
interesante
adoctrinador
rechazo
bondad

Terminada la charla, tenemos un pequeño descanso y luego meditamos hasta las 20h, y luego a dormir hasta el día siguiente.

Estos 3 días suelen ser los más duros, son los días que la gente suele abandonar, el mismo Goenka en su segundo día pensó en abandonar, en mi caso no fue así, ¡estaba disfrutando!. Estos días se estaban cumpliendo las predicciones que esperaba sentir, la mente se vuelve una locura, empiezas a recordar toda tu vida, le das vueltas a todo suceso, no puedes parar, los pensamientos pasan uno detrás del otro, sabes que debes concentrarte en la respiración pero no puedes evitar volver a los pensamientos, piensas en el pasado, piensas en el futuro, es increíble, y muy agotador sobre todo porque debes intentar concentrarte en la respiración y estar quieto sin moverte por una hora, esa combinación es explosiva.

Es tan explosiva que a veces no puede gustar y decides irte del curso, ¡¡no te vayas!! Sobre todo no te vayas, termina lo que has empezado, este proceso es el mejor que puedes hacer para ti mismo, si no consigues terminar algo tan importante para ti mismo, seguramente en tu vida no vas a tener valor de terminar nada importante.

En la charla de Goenka de las 19h, es sorprendente como describe lo que vives, la gente se rie al sentirse identificada.

Día 4: No puedo dormir

Esa noche y las siguientes dormí 1h mas o menos, ¿qué le pasa a mi mente?, no puede parar de pensar, a veces se me proyectan imágenes sin mucho sentido y otras producidas por un sonido, por ejemplo el sonido de un mosquito me provoca imágenes de un mosquito gigante y después del mismo mosquito aplastado… recuerda que no puedes matar a ningún ser durante esos 10 días.

Sorprende cuando en la charla de ese día Goenka nos dice que seguramente no podamos dormir, pero que no pasa nada, que es normal y te explica técnicas que puedes hacer para intentar descansar.

La mente sigue su curso recordándo de todo e incluso mejorando ideas pasadas e ideas futuras, me sorprendió como recordaba un truco de mimo que hago desde pequeño y de repente sin yo buscarlo descubro como mejorarlo, e igual con ideas futuras que ya estoy aplicando, eso sí, es un gran esfuerzo intentar no olvidar estas ideas, al no poder escribir no es fácil salir a los 10 días con todas esas increíbles ideas intactas en la memoria.

Hay otra norma, no pueden mezclarse mujeres con hombres, por eso estamos totalmente separados en el centro, cada sexo tiene su jardín para pasear, su comedor y dormitorio pero en la sala de meditación estamos juntos, mitad hombre mitad mujeres, y allí es donde la mirada y la curiosidad te traiciona, levantas la cabeza y miras que mujeres hay, como son, que edad, etc. Al momento de hacer eso y volver a cerrar los ojos mi mente empezó a recordar todas las mujeres que he conocido en mi vida, las caras van a apareciendo una a una, a veces son simples caras otras veces momentos concretos, una detrás de la otra, desde amigas, novias, conocidas, familiares e incluso fotos de mujeres, me duró todo el día, era agotador, no podía parar, incluso pasados los días me aparecía de repente una mujer y pensaba “es verdad, me la había dejado” no había ningún otro cometido, una vez recordada una mujer pasaba a la siguiente, ¡agotador!.

E igual de agotador era estar sentado con los pies cruzados, terminaba destrozado y con la espalda my dolida, así que le pregunté al maestro si era necesario estar sentado de esa manera, me dijo que no, que podía sentarme como quisiera, así que me hice una silla de cojines contra la pared y me senté, era la gloria, podía centrarme en practicar la técnica sin tener que sufrir tanto dolor, no tiene sentido sufrir ese dolor si es tan grande que no puedes centrarte en la técnica. Con la postura inicial aguantaba 30 minutos sin moverme y pensaba que era un super guerrero mientras caminaba a trancas y barrancas por el dolor de estar tanto tiempo quieto, y al cambiar de postura me levantaba y creía que había visto la luz, ¡no tenía dolor! podía levantarme sin sentir dolor en las piernas ni en la espalda.

Día 5: Tristeza

Había otra norma, no te comuniques con nadie, pues lo hice y fue un gran error. Había un compañero que dormía frente a mí, un día me despertó tocándome la espalda cuando faltaban 5 minutos para estar meditando en la sala, eran las 4:25, me ayudó a no quedarme dormido, curiosamente el mismo día él se quedó dormido en un descanso y le puse mi alarma de reloj a su lado para que se despertara, nos miramos, hubo complicidad, la cagué. El día 5 llegué al dormitorio y tenía su maleta lista para irse, el no estaba, me senté en la cama y no podía sacarme de la cabeza que se iba a ir ¿por qué se rinde? Estaba atento a quien entraba en el dormitorio ¿es él? a no… que le puedo decir para convencerle de que no se vaya, ¡no puede irse!¡debe conseguirlo!. Cuando llegó me dijo con señas que se iba y me dejaba una manzana, té y un pastel de regalo, como una ofrenda que mantuve en el mismo sitio que la dejó hasta el último día. Me dijo con señas que le dolía la espalda demasiado.

No aguanté, y hablé. Le enseñé como me sentaba en la sala y le dije que se sentara como yo, que no le dolerá, o que se pida una silla, algunas mujeres se sentaban en sillas, está permitido, no importa como te sientas, el me dijo que ya le había dado vueltas, que ya lo había decidido, le dije mostrando mi mano, 5 días, solo te quedan 5 días, nos miramos con cara de tristeza y se fue.

Ese día no me lo quité de la cabeza, por lo que fue un día desperdiciado de meditación, había parado el proceso para pensar en algo nuevo y triste, si no nos hubiéramos comunicado se habría ido y no hubiera sentido ninguna emoción como no la sentí con otros que se fueron, pudiendo seguir así la meditación en su correcto ritmo.

Día 7: un día más

No recuerdo nada a destacar del día 7, pero aprovecho para comentar que algunas personas suelen repetir una palabra 3 veces cuando Goenka en sus grabaciones dice una frase. Esta palabra, que no es española, significa algo así como “bien dicho, yo también lo creo” y contesta a lo que Goenka se supone que dice, algo así como “Que todos los seres sean felices”, nunca repetí esas palabras, ellos mismos te dicen que no debes hacerlo si no quieres, que eres libre, si te apetece las dices sino pues no. Pero sorpresa la mía como llegando al último día casi toda la sala repetía esas palabras. Creo que hacerlo se vuelvo en un ritual, y crea sensación de unidad en una ideología que puede ser muy buena, pero al fin es una ideología que se comparte en grupo, por lo que desde mi punto de vista hacerlo pierde todo el sentido de la técnica, además de que no tiene sentido que te dejen pronunciar esas palabras y ninguna otra.

Y decir 3 veces seguidas “bien dicho, yo también lo creo”, no es necesario, con una creo que ya queda claro.

Día 8: Sexo y luz blanca

Parece un chiste pero es así, ese día fue como pasar todo un día encerrado en una habitación viendo películas porno, la mente empezó a recordar e imaginar todo tipo de escenas de sexo durante todo el día, a todas horas, minutos y segundos, y si a eso le sumamos que está prohibido masturbarte el día fue tremendamente largo y agotador.

Me preocupaba si este episodio sexual era algún problema mío, pero al terminar el curso lo comenté con los compañeros y todos con los que lo comenté me dijeron que también lo vivieron con la misma intensidad. Me quedo con la duda de si a las mujeres les pasa lo mismo, si eres mujer y has hecho Vipassana te agradecería nos contaras si has vivido también este episodio o solo es cosa de la mente de los hombres.

Curiosamente ese mismo día fue cuando experimenté una gran energía haciendo meditación, en el octavo día la técnica a evolucionado y ya no estás atento a la respiración de tu nariz sino a todas las sensaciones que hay en cada rincón de tu cuerpo, cada cosquilleo, palpito o sensación de aire fresco y calor lo sientes al máximo, y no se si fue producido por mi imaginación, pero sentí 3 veces, casi seguidas, una luz o energía blanca que recorría todo mi cuerpo, desde el centro es impulsada como si de un latido tratase a todo el cuerpo. Después empecé a oler como nunca antes lo había hecho, podía oler un montón de olores, fue tan increíble que me levanté y salí de la sala de meditación a recorrer el jardín y sus olores, era alucinante, eran todos muy intensos, el olor de las hojas, de la hierba, pero estaba cometiendo un error, se supone que en la meditación Vipassana debes ser ecuánime, pues me lo pasé por el forro y salí a disfrutar, pensé que ya sería ecuánime con la sensación de querer volver a experimentar este momento. Y así fue, me senté y seguí haciendo meditación como si aquí no hubiera pasado nada hasta el siguiente día.

Dia 9: Aburrimiento, decepción

Fui tan ecuánime con lo experimentado el día anterior que me pasé, hoy estaba aburrido, ya no quería seguir meditando, y mi mente ya no tenía más pensamientos, los había exprimido todos, tenía la mente seca, no había nada más en que pensar, había experimentado una energía increíble y tenía ganas de poner en práctica todas las ideas que se me habían ocurrido, solo faltaba un día más y ya podría empezar a trabajar.

Y como no tenía nada más que pensar ni del pasado ni del futuro mi mente se agarró al presente, y lo único que tenía en el presente era la técnica y las charlas de Goenka, ese día me día cuenta que nos habíamos tragado unas 10 horas de este buen hombre sin poder contradecirle, había muchas cosas que no estaba de acuerdo, no sobre la técnica sino sobre lo que está bien y que está mal en la vida, el Vipassana requiere moralidad, y Goenka da ejemplo en sus charlas sobre lo que considera que es bueno y que no. Así que me decepcioné, porque empecé analizar lo que decía Goenka y empecé a decepcionarme de que esta técnica tan buena tuviera que convivir con algunos pensamientos de Goenka o cualquier otra persona, deberían ser cosas separadas.

Al final me di cuenta que aunque no esté de acuerdo con algunas opiniones que escuchas sin poder decir nada, la versión del mundo que tiene Goenka es de extrema bondad, mi decepción era solo sobre qué creo yo que es justo y que no, pero no puedo negar que las palabras de Goenka en todo momento son buenas, más buenas que las mías, opiniones extremadamente cargadas de bondad pero que creo que en muchos casos injustas, paradoja la mía, ver bondad e injusticia a la vez.

Goenka contó un cuento que me gustó:

Una madre hizo un desayuno birmano muy rico para su hijo pequeño, cuando lo puso en la mesa el niño no quería comérselo.

-¡¡No me gusta!!
-¿Por qué no te gusta?
-¡Hay piedras negras!
-No son piedras negras, es comida y es muy buena.
-¡Estos puntos negros son piedras!
-¿Son solo estas piedras lo que no te gusta?
-¡Sí! No quiero comer piedras negras.
-Muy bien, pues no te las comas, quito todas estas piedras, ahora puedes comerlo.
-¡¡no!!

Y el niño tira el plato con toda la comida al suelo, una comida deliciosa desperdiciada solo por unos puntitos negros.

Si algo de lo que dice Goenka no te gusta, muy bien, no le hagas caso, pero aprovecha la técnica Vipassana, porque sí que funciona, no dejes que las piedras negras no te dejen disfrutar de lo demás.

Día 10: ¡podemos hablar! éxtasis y caos

Y llegó el último día de meditación, y empezamos con una mala noticia que pone a prueba todo lo aprendido, todas nuestras sensaciones, se nos comunica que Goenka ha muerto esta misma semana feliz en su casa en la India, seguidamente ponen una grabación donde el mismo Goenka nos enseña un técnica que consiste en transmitir amor, y termina diciendo palabras de bondad y felicidad concluyendo con esta frase:

¡Que todos los seres sean felices!

Fue un inicio de día impactante donde alguna mujer no pudo resistir soltar alguna lágrima.

Ese día además nos permiten hablar, pero solo hablar, no podemos tocarnos y la separación de sexos se debe conservar. Se nos permite hablar para que al día siguiente cuando salgamos al mundo exterior no sea un choque muy fuerte, al inicio pensé que no me apetecía hablar, quería seguir disfrutando de mi soledad, me encanta la soledad, la primera hora pude ver como el jardín que siempre estaba lleno de personas contemplando la naturaleza y a ellos mismos, ahora estaba vacío, ya nadie en todo el día dio un paseo ni buscó un momento de tranquilidad entre los árboles, ahora estaban todos demasiado ocupados hablando y hablando.

Fue curioso ver como el hecho de hablar lo volvió todo un caos, la gente se pasaba mucho más rato comiendo en el comedor por lo que los servidores (gente que prepara la comida y limpia a cambio de nada, son voluntarios) tenían que pedir que por favor vayamos saliendo del comedor para poder limpiar.

El dormitorio aún siendo unas 30 personas, que nunca habíamos intercambiado una palabra, con 3 duchas y 3 lavabos era increíble como en 9 días todo había fluido de manera mágica, parecíamos 30 personas conectadas y programadas para ser un flujo perfecto, al empezar a hablar empezamos a ocupar zonas del dormitorio impidiendo el paso a otras personas, y al día siguiente el gong había sido sustituido por gritos de buenos días, la tranquilidad había desaparecido, bienvenido al caos provocado curiosamente al poder hablar, cuando se supone que hablar debería servir para poder comunicarnos mejor y así vivir mejor, en realidad fue toda una desventaja para la armonía de todos.

Por supuesto no resistí y terminé hablando como el que más, al final del día estaba un poco afónico, y al hacer meditación te das cuenta como hablar destroza la experiencia de meditar que habíamos tenido hasta el momento, tu mente se centra en las conversaciones que has tenido hace unos minutos.

Toda esa decepción y aburrimiento del día anterior desapareció y era todo alegría, habíamos conseguido superar los 10 días, algunas personas era la cuarta vez que lo hacían, y cuando piensas como han sido los 10 días te das cuenta que has mejorado, que te encantaría volver a repetirlo y quieres decirlo a todo el mundo porque ahora ves más claro que nunca que es de los 10 días mejor invertidos de tu vida y crees que el mundo iría mejor si todo el mundo hiciera Vipassana.

¿Y que pasa con el móvil e internet?

No lo echas de menos, ¡no tienes tiempo!. Estás tan ocupado meditando a todas horas con gran concentración que no hay tiempo para pensar en el móvil, y al terminar el día sólo quieres dormir. Y aún que quisieras no puedes usarlo, básicamente porque te lo guardan ellos durante los 10 días para que no tengas la tentación de usarlo.

¿Es duro el aislamiento?

No, nada, como he dicho no tienes tiempo de echar de menos otras cosas, además de que te tratan tan bien y la comida vegetariana es tan buena que te sientes en un hotel de 5 estrellas.

Pero ¿qué es aislamiento? es muy relativo, en el día a día de nuestra vida también vivimos aislados a muchas realidades del mundo sin darnos cuenta, en realidad cuando estás haciendo los 10 días de Vipassana te das cuenta que en realidad el aislamiento lo teníamos interiormente, estamos viviendo cada día sin prestar atención a nuestro interior, totalmente aislados a nuestro propio mundo, y cuando haces Vipassana no echas de menos el exterior porque estás demasiado ocupado conociendo todo tu interior del que habías permanecido aislado toda tu vida.

Y esta fue toda mi experiencia o al menos lo que recuerdo, he escrito mucho más de lo que pensaba, si has conseguido llegar hasta el final de este extenso escrito estoy seguro que los 10 días los aguantarás con facilidad 😉

Desgraciadamente a los 10 minutos de salir del curso, cogí el coche, puse el GPS de vuelta a casa y en un desvío me equivoqué y grite “¡MIERDA!”… ala! los 10 días de meditación destrozados con un “mierda”… Se supone que he aprendido a no sentir ira cuando pase algo malo, pues parece que no lo he aprendido muy bien.

Y para terminar una metáfora visual que se me ocurrió esos 10 días mirando mi reloj digital:

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